dijous, 12 de febrer de 2009

Arriba El Llop Ferotge nº 9

El número 9 de la revista El Llop Ferotge arriba amb força aquest any, i ben aviat el trobareu fent de les seves pels carrers de Girona i Barcelona. Per fer boca (i d'això en sap molt, el nostre Llop), compartim amb vosaltres un tast de l'Editorial. Des de ja us convidem a les presentacions de la revista:
Girona: 13.03.2009, 20 h, Auditori del entre Cultural la Mercè
Barcelona: 03.04.2009, 20 h, Casa América

Editorial El Llop Ferotge nº 9
Recuerdo a Carlos Ruiz de la Tejera y a Jesús del Valle, “Tatica”, rapsodas cubanos que llegaron un día a la facultad donde estudiaba, a ofrecer un espectáculo de poesía y música, inolvidable. Tanto así, que hubo un antes y un después de aquel encuentro, pues la poesía, para mí, dejó de ser sólo la palabra escrita en la intimidad y leída en el silencio, para convertirse en alma y carne, en la flor misma de la vida, en el fuego compartido entre un público que asiste a la caída de los muros: Cuando el verso encuentra una voz que lo interpreta, una garganta que se entrega, y el poema se convierte en una experiencia colectiva, real y palpable, que transforma y oxigena, socava, espolea, y te mueve a la acción. Por eso, quizás, en su conocido poema El poeta es un obrero, nos recordaba Maiakosky que “los corazones son también motores y el espíritu, fuerza motriz”.
De esa velada con los amigos cubanos, todo lo que aprendí, creo que se puede resumir en unos versos de José Martí, que siempre recordaré con la voz de Carlos Ruiz de la Tejera: “Mi oficio, es cantar todo lo bello. / Encender el entusiasmo, por todo lo noble. / Admirar, y hacer admirar, todo lo grande.”
Los años han pasado y, desde el presente, sería muy fácil aportillar esta poesía con las típicas preguntas del listillo que, luego de leer a los posmodernos, se pregunta con perspicacia y aspecto de sobrado, ¿qué es lo bello?, ¿qué es lo noble? y ¿qué es lo grande?… O acabar interpretando el último verso, como una justificación de la violencia y el autoritarismo... Por nuestra parte, no perderemos un segundo en estas consideraciones de vuelo gallináceo, y entraremos directamente en materia: Julio Acuña Agüero. Con él recitábamos poesía y coincidíamos efusivamente en interpretar estos versos de Martí, con el "Dejadlo todo, nuevamente" que retumba en el Manifiesto Infrarrealista de 1976, escrito en México DF, por un tal Bolaño, Roberto, y que llama a los poetas a ser como el árbol rojo caído que anuncia el principio del bosque.
Julio había venido a Madrid por unas conferencias, pero alargó su estadía pasándose por Cataluña y, en medio de la infinita tristeza que sentíamos por la muerte del Loro, conocer a Julio fue balsámico, pues era un auténtico poeta, que nos reconfortó con su amistad y su gran calidad humana. A su erudición y brillante oratoria, unía dos raras virtudes que tanto escasean en nuestros días: La humildad, y la capacidad de escuchar, única manera de comprender el mundo que nos rodea. En los cortos meses de su residencia, aprendió de Cataluña más que muchos autóctonos, y más que muchos que llevamos años viviendo en este país. Y era por su curiosidad que todo iluminaba, su condición de lector voraz, gran caminador de calles y montañas. Le vemos aún, acompañado del amigo Fabián Guerrero, fotógrafo, (autor de un excelente registro visual del cual compartimos en este número, sólo una pequeña parte de su brillo), mirándolo todo con ojos abiertos y asombrados, con su sonrisa transparente y su contagiosa alegría de vivir, preguntando, mirando, entrando y saliendo por el mundo, costarricense universal y sin fronteras. Así se le recuerda también en el bar Lateral, compartiendo con la gente en nuestras Nits Poètiques, recitando con su musical acento latinoamericano y, dejando huellas en todos quienes le trataron.

Pero una terrible mañana de junio de 2008, a sólo un par de meses de su regreso de a San José de Costa Rica, nos despertó al teléfono una consternada Meritxell Serrano, para darnos la noticia que Julio Acuña y una amiga, habían aparecido muertos. Por esas casualidades del destino, esa noche habíamos celebrado la presentación del libro de Meritxell, Memorias del Paladar, y habíamos estado todo el rato acordándonos de Julio, quien también presentaba esa noche el libro de un amigo. Según nos explicaron, fue regresando a casa, que Julio y su amiga, fueron interceptados por unos personajes procedentes de las cloacas, que no necesitaron motivos para “cortar la flor y asesinar a un ruiseñor”.

Este número lo dedicamos a Julio, publicando su plaquette Refugio del Gótico, poemas escritos a partir de su experiencia en Cataluña, y acompañada de las fotografías de Fabián Guerrero. Agregamos los textos de Esteban Ureña y Rodolfo Häsler, quienes le evocan desde Costa Rica y Barcelona, y un poema dedicado por Meritxell Serrano.

Pero eso no es todo: La pérdida de Julio Acuña nos llevó a reflexionar, pues, sabiendo que la muerte existe y es el único destino seguro, no podemos dejar de rebelarnos ante ella y sus consecuencias de dolor y vacío, combatiéndolas con las armas de la memoria. Por eso, recordamos a los poetas que no están y, a través de ellos, a tantos ausentes ilustres cuya aportación trascendió los ámbitos privados, para llegar más lejos con su estela de luz, amor y talento. Por ello, los poetas Miquel Bauçá, Anna Murià, Nuri Rigau y el abogado gironino Sebastiá Salellas, son evocados por Jaume Pons, Laia Llobera, Fes Sidera y Edu Sívori, respectivamente, en sendos homenajes y miradas sobre su vida y obra. Por su parte, J. M. Uyà y Pere Vilà, reflexionan sobre Poesía, Juventud y muerte y Cine y muerte, respectivamente. Destacamos de manera especial, el brillante artículo de Ignacio Bajter sobre la “Poeta vagabunda y bellamente desolada”, Alcira Soust Scaffo, que va inspirar el personaje de Auxilio Lacouture en la obra de Roberto Bolaño. Agradecemos a Bajter y al equipo de la admirada revista uruguaya Brecha, donde se publicó en enero este artículo, por haber llevado a cabo la investigación sobre tan entrañable personaje.

Y como siempre, ofrecemos poesía y algo de narrativa: Tenemos nuevamente con nosotros a Eva Bussalleu, Rodrigo Díaz Cortés, Josep Torrent, Albert Compte y Startus, y damos una calurosa bienvenida a Assumpció Guardiola, a la poeta senegalesa Binta Ndao, a Marcos Lifsichtz, Laia Argüelles y, desde México, a Mariana García Luna. Este es el Llop Ferotge, nuestra novena entrega.

4 comentaris:

Joana ha dit...

Mmmmm...Fa que em vingui l'aigua a la boca, aquest tastet!.
"El poema se convierte en una experiencia colectiva, real y palpable..." Ets únic, Llop!.
Aquesta experiència col·lectiva és la que dona realment sentit al poema.
Serà un plaer recordar Julio Acuña.
Un petó molt gros a tota la llopada!.

Llop ha dit...

Hola Joana

ja hem penjat l'editorial sencer, en castellá perqué pugui ser llegit a Latinoamérica també.
Ja veuràs elspoemes d'en Julio, Refugio del Gótico, son una passada.

Un petò gegant per tú

Albert Figueras ha dit...

sincerament desconeixia l'existència d'aquesta revista...però els fets s'han anat esdevenint els darrers dies...ens vas deixar bocabadats al cercle dimecres passat i el diumenge et llegeixo al Punt... ja t'he trobat... ;-)felicitats, pinta molt b... et seguiré...

Llop ha dit...

Gràcies, macu!
ens veiem a la Nit poètica.
Fins ara