dilluns, 4 de maig de 2009

El séptimo sentido

Aprofitem l'avinentesa d'un dia assolellat i necessari per compartir amb vosaltres aquests poemes de la Joana Ramos, gran amiga i col·laboradora del Llop Ferotge.

III

El limón tenía dentro un caramelo;
Un caramelo de limón.
En la glorieta, Natalia…
En la glorieta, Joaquín…
Miraban para no mirarse
El rubor del halo azul distante
De las montañas del norte.
Y tú, mi dueño, mi amado,
Mi imposible corazón,
En el sur… en la tierra baja…
En el sur, donde están los limones…
En el sur, con los arrayanes…
El limón traía una sorpresa…
Cuando las damas aún lucían
Camafeos que cerraban sus blusas,
Y sobrios capeos los señores…
El limón traía un caramelo…
- y el oso y el arbusto se reían…-
¡Un caramelo de limón!

XI

¿Dónde estáis? ¿Dónde estáis?
¿Por qué os escondéis?
¿Por qué no se escuchan vuestros versos?
¿Qué es este silencio?
¿Qué es de este azul opaco?
¿Qué tiene que ver un centenario con Dios?
¿Por qué sólo cuando el avión cae en picado?
¿Por qué sólo cuando se cumplen cien años...?
¿Dios existe?
¿Está ahí, Dios?

(La voz regresa medrosa a escena
Para devolverme el eco de mi angustia)

Bien. Vale. Bueno.
Pero...
¿Y los poetas?
(Silencio puro)
¿Dónde están los poetas?
(Sólo mi oscuro jadeo responde)
¿Qué pasó con los poetas?
(Fuera de mí. Como si ya estuviera en muerte...)
¡¡Qué les hicisteis a los poetas!!

XIV

¿La cima de prudencia, dices tú?
Yo ya la dejé atrás
Hace mucho, mucho, mucho...
Escalé las otras paredes más altas,
Creyendo que esas eran las últimas...
Mas luego venían otras...
Del azul violáceo a otro azul
más tierno...

De un cuarzo ahumado a un sangriento
Jacinto de Compostela ...
Llegué al fin a este níveo tálamo
De ardiente hielo,
Con sábanas de escarcha,
Donde te aguardo con el vientre en flor y el alma al aire...
Pero sigo viendo las otras
Cumbres de insensatez mucho más lejos...
¿En cuál de esas cimas te escondes tú
De los perros de muerte que aún sueñas que te rastrean?
¡Ay, amor mío, viértete
En mi regazo caliente de hembra hermosa!
Te voy a dar el pecho
Que manará para tu sed un universo de estrellas de leche...
Pero...

¡Hay aquí un frío tan grande
De cristales en erección,
Que rompe el alma!
¡Qué frío tan tremendo de violentas castañuelas!
Desde esta altura infinita...
-¡Que no me entre! ¡Que no
Me vaya a atacar la fobia!-
...¿Por dónde... ¡Ay, decidme!:
Por dónde se vuelve ahora a casa?