dimecres, 10 de setembre del 2014
Reedición de El Fiord de Osvaldo Lamborghini
dijous, 20 de març del 2014
L'expansió dels sentits (Ressenya al Diari Ara de "Setanta-set poemes" de Bruno Montané)
El Llop Ferotge publica una antologia poètica del xilè Bruno Montané Krebs, traduïda al català per Lluís Mata Pallarés
dijous, 10 d’octubre del 2013
Balada para un caballo, poema de Jorge Pimentel
BALADA PARA UN CABALLO
Por estas calles camino yo y todos los que humanamente caminan
por esencia me siento un completo animal, un caballo salvaje
que trota por la ciudad alocadamente sudoroso que va pensando
muy triste en ti muy dulce en ti, mis cascos dan contra
el cemento de las calles. Troto y todo el mundo trata
de cercarme, me lanzan piedras y me lanzan sogas
por el cuello, sogas por las patas, me tienden toda clase
de trampas, en un laberinto endemoniado donde los hombres
arman expediciones para darme caza armados con perros policías
y con linternas, y cuando esto sucede mis venas se hinchan
y parto a la carrera a una velocidad jamás igualada
por los hombres, vuelo en el viento y vuelo en el polvo.
Visiones maravillosas aparecen ante mis ojos. Y vuelo
y vuelo. Mis extremidades delanteras ejercen presión
sobre las traseras y paralelamente y a un mismo ritmo
antes de asentarse en el polvo retumban en la tierra.
Relincho. Y mi cuerpo va tomando una hermosísima elasticidad
me crecen pelos en el pecho y es un pasto rumoroso
el que se ondea y es una música y es un torbellino
de presiones que avanzan y retroceden en mi vuelo. Atrás
van quedando millares de kilómetros y sigo libre. Libre
en estos bosques dormidos que despierto con el sonido
de mis cascos. Piso la mala hierba y riego mis orines
calientes, hirviendo en una como especie de arenilla.
Descanso a mis anchas, bebo el agua de los ríos, muerdo hierba
tallos, rumio. Mis mandíbulas se ejercitan. Muevo mi larga cola
espantando a los mosquitos. Los guardacaballos vigilan
desde la copa de los árboles. Caen las hojas secas.
Los días se suceden y suelo dar suaves galopes hacia la vida.
En invierno los senderos se hacen tortuosos; el fango todo lo invade.
Para el frío utilizo cabañas abandonadas, cuevas en los cerros
que me resguarden de las tormentas. Yo observo la lluvia
desde mi cueva. Cae la lluvia y todo lo moja. Con este tiempo
suelo galopar poco cuidándome de algún desgarramiento.
Muchas veces me siento solo y llego hasta los helechos
de los ríos para pensar muy dulce en ti muy triste en ti
y voy galopando bordeando el río añorando alguna yegua
que llegó a correr en pareja conmigo. A veces los niños
que vagan sueltos por las campiñas mientras sus padres
realizan tareas de recolección o labranza me montan a pelo
y solemos recorrer ciertas distancias, ganando los años,
aumentándolos. De ellos sí recibo algún trozo de azúcar.
En el verano el sol se pone rojo y se hace presente con su alegría
y los habitantes de los bosques y campos suelen saludarme
con el sombrero y con la mano. Yo les contesto con un relincho
parándome en dos patas. Y con la luz solar que todo lo invade
suelo dar galopes hacia la vida. Allí
donde mi presencia es esperada me hago realidad.
Allí donde ni un sueño se revela me hago realidad
me hago realidad en esos ojos que están cansados
de ver las mismas cosas. Y es en verano cuando la vida
se enciende y mis cascos recogen la hermosura de la tarde
y asciendo a las cumbres donde diviso extensiones
de mar de cielo de tierra.
Mi figura domina la naturaleza.
Cruza por el cielo un escuadrón de tórtolas.
Cae la noche.
Mi sombra se recobra.
Las ramas crujen.
Y por un instante pensé muy triste en ti muy dulce en ti.
Cae la noche en estos bosques, pareciera que la tierra
se difunde con la noche se propaga se manifiesta.
Y toda la noche he ido creciendo. Y crecía y crecía
aún más aún más ¿hasta dónde crecerás?
¿No tienes miedo? No, contesté. Soy libre.
El día, el nuevo día como algo fresco se anuncia solo.
Por esta época del año suelen cruzar manadas
de caballos ahuyentados y en busca de nuevos campos.
Recuerdo que logré darles alcance y me contaron
que lograron salvarse de una cacería emprendida
contra ellos para mandarlos a vivir a un potrero
y que luego de ser sometidos al cubo de agua
y a la alfalfa son obligados en los hipódromos
a recorrer distancias de 1.000, 2.500, 5.000 mts
y no eres libre de correr sino que te dopan te colocan
descargas eléctricas, te manosean, te latigan
con una fusta despellejándote. Y así durante
un buen tiempo mientras ves acumuladas alforjas
de oro y plata. Hasta que llegue el momento de ser
sometido a la reproducción arrinconándote a una yegua
a la vista y paciencia de todos, sin intimidad
en una mañana de tinieblas y poca luz y luego
te separarán de tu yegua y potranco y pasarás
tus años inmisericorde como padrillo viejo y cuando
manques te dispararán un balazo en la sien. Ya
había galopado un buen trecho con la manada
que huía despavorida y me dijeron que probablemente
para el invierno pasarían por aquí para ir más
al norte. Y se alejaron a la carrera. Yo sabía
lo que le sucede a un caballo en la ciudad. Y
por ello me mantengo alejado de ella. Pero a veces
me interno y sucede lo que tiene que suceder. Pero si yo
me rebelo y persisto y amo terriblemente mis posibilidades
de realizarme en un medio donde la civilización se mata
y permanecen odios, prefiero ser caballo. Mojaré
la tierra con mis orines calientes hirviendo con estas ganas
inmensas de vivir y me uniré a las manadas para galopar
hacia la vida, para mantenernos unidos y vencer,
para no estar solos, para volvernos verdes - azules - amarillos
anaranjados - rojos y trotar hacia el nuevo aire fresco
y el campo sin límites.
Seré libre así y al menos mis guardacaballos cuidarán de mí
y de mi yegua
y de mi potranco."
divendres, 4 d’octubre del 2013
Ediciones Sin Fin presenta Ave Soul, de Jorge Pimentel
CONMEMORANDO LOS 40 AÑOS DE ESTE POEMARIO
Presentación viernes 11 de octubre - 19:30 horas
C/ França Xica 13 bajos - 08004 Barcelona
Tel. 93-3043394 / 676900997
(Al finalizar la presentación os invitamos un pisco y piqueo peruano)
diumenge, 25 de novembre del 2012
TESTIMONIO VIVO DE UN SUEÑO SIN FIN
TESTIMONIO VIVO DE UN SUEÑO SIN FIN
Este sábado 24 de noviembre, en la librería Context de Girona, tuvo lugar la presentación de un nuevo proyecto editorial en el ámbito de la Poesía: Las Ediciones Sin Fin, que acaban de nacer con el empuje y el entusiasmo sin fin de Ana María Chagra y Bruno Montané.
Los dos primeros textos publicados, Sueño sin fin y Aquí sobra la eternidad, de los poetas Mario Santiago Papasquiaro (México, 1953-1998) y Tulio Mora (Perú, 1948), dan cuenta de la voluntad de los editores de rescatar y dar a conocer entre los lectores de esta banda mediterránea, la poesía surgida de "los laberintos incendiados", las voces de la rebeldía juvenil a caballo entre la Vanguardia y la Revolución Latinoamericana de los años setenta, cuyas aventuras Roberto Bolaño recogió en esa inolvidable novela-río titulada Los detectives salvajes, en la cual Mario Santiago inspirara el personaje de Ulises Lima, y el mismo Bruno Montané, al de Felipe Müller. Voces que desde la riqueza de sus experiencias y la generosidad de una entrega viva y genuina por la poesía y el cambio social, tiene tanto que aportar en la construcción de nuevos paradigmas y nuevas andares venturosos.
En este sentido, Mario Santiago Papasquiaro y Tulio Mora (Perú, 1948), siguen siendo voces incómodas al establishment cultural de sus respectivos países, al punto de que obviando la calidad indiscutible de su propuesta literaria, se obstina en una marginación que carece de sentido. Así, Jeta de santo, antología poética de Mario Santiago, realizada por Rebeca López y Mario Raúl Guzmán, y publicada por la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica, en lugar de ser publicada en México, fue vetada, debiendo de ser lanzada finalmente en España. Cosas como ésta, sin sentido, siguen siendo el pan y el agua de una Cultura que al estar supeditada al control espúreo de politicuchos y personajillos, no acaba de despegar, a pesar de la potente fuerza creadora de nuestros pueblos.


